DE EMPORIO A IMPERIO
La Constantinopla más añil de Lima nos pone el mundo a los pies y muestra que el aire
acondicionado en los pasillos es lo de menos.
Polvos Azules, donde las cuatro “P” del Marketing
tienen otro significado: pirata, piraña, pendejo y pandemonio.
Por Roy Flores
La última vez que teñí mi vista de azulino,...
Más
DE EMPORIO A IMPERIO La Constantinopla más añil de Lima nos pone el mundo a los pies y muestra que el aire acondicionado en los pasillos es lo de menos. Polvos Azules, donde las cuatro “P” del Marketing tienen otro significado: pirata, piraña, pendejo y pandemonio. Por Roy Flores La última vez que teñí mi vista de azulino, rondando estos lares, mi menesteroso presupuesto no me permitió comprar un minimalista reloj de pared que iba de acuerdo con la temática de mi departamento. Entiéndase minimalista por simple, o sea, no hay mucho o casi nada. Era un pedazo pulido de madera oscura con piezas metálicas. Los números distribuidos en dos grupos: del 1 al 6 y del 7 al 12. Cada uno en media luna con distinta tipografía. Yuca hasta para describir. A quién se atreviera a ver la hora se le iría el tiempo. Yo quería atreverme. Con los fenicios aquí se vendería hasta el alma -y a buen precio-. Arquitectura de doble entrada y tres pisos, suficiente para invocar al espíritu derrochador q
Menos
De royflores
Microsoft Word
Pub. on Dic. 10 2008
Páginas: 6
Vistas: 24
Descargas: 0
NI UN SEGUNDO MÁS
La mínima expresión del tiempo fue la máxima de muchos.
Irremediable es dejarnos a oscuras
cuando alguien apaga su luz.
Por Roy Flores
Cinco de la mañana, Segundo se levanta religiosamente como toda madrugada por un problema
incontinente.
Sale del baño y resbala, cae bruscamente.
A sus 91 años no tiene la...
Más
NI UN SEGUNDO MÁS La mínima expresión del tiempo fue la máxima de muchos. Irremediable es dejarnos a oscuras cuando alguien apaga su luz. Por Roy Flores Cinco de la mañana, Segundo se levanta religiosamente como toda madrugada por un problema incontinente. Sale del baño y resbala, cae bruscamente. A sus 91 años no tiene la fuerza necesaria para andar solo y mucho menos para detener una caída. Grita, llama a alguien con apuro. “¡Blanca, ayúdame!”. De la habitación contigua viene ella con sus 90 años, esposa y amor, caminando lento, usando como apoyo la pared. Enciende la luz, lo ve en el suelo intentando ponerse de pie por sus propios medios sin conseguirlo. Tomándolo del brazo jala con fuerza, no lo logra. Respira y vuelve a intentarlo, nada. Decide arrastrarlo, no fue por mucho. Segundo sigue con la espalda sobre el frío piso de cemento, el tiempo pasa, y ambos, con la poca energía que sus cuerpos les da, al mismo tiempo se van quedando sin ella. Blanca sale a la calle co
Menos
De royflores
Microsoft Word
Pub. on Dic. 10 2008
Páginas: 5
Vistas: 30
Descargas: 0